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Clínica

Infecciones: descripción general del tratamiento

05/17/2022

Las infecciones pueden ser causadas y propagadas por una serie de factores diferentes. Según la causa, el tipo, el tamaño y el área de la infección, el tratamiento recomendado puede variar. Siga leyendo para obtener una descripción general del tratamiento para infecciones.

Revisado por la Oficina de Políticas y Evaluación Clínica (OCEP), Evernorth

Las infecciones se desarrollan cuando hay un crecimiento o una multiplicación de microorganismos en el cuerpo o sobre él. Las infecciones pueden ser causadas por una variedad de microorganismos y, si no se tratan, es posible que provoquen problemas graves. Algunos tipos de bacterias viven naturalmente en el cuerpo e incluso proporcionan beneficios. Sin embargo, un crecimiento excesivo de bacterias, particularmente aquellas que normalmente no viven en el cuerpo, puede causar infecciones. Otros microorganismos que causan infecciones incluyen virus, hongos y parásitos.

Las infecciones pueden propagarse a través de varios medios, incluidos, entre otros, alimentos contaminados, contacto cercano con una persona infectada y el uso compartido de artículos personales. El tratamiento recomendado para la infección depende del tipo de organismo que causa la infección.

Continúe leyendo para obtener más información sobre las infecciones frecuentes y sus posibles tratamientos.

Infecciones bacterianas

Las bacterias están casi en todas partes, incluido el cuerpo, pero no siempre causan daño ni provocan una infección. Por ejemplo, lactobacillus acidophilus, una bacteria que se encuentra en el intestino, es útil: ayuda a digerir los alimentos y puede ayudar a combatir las bacterias malas. Sin embargo, un crecimiento excesivo de cualquier bacteria, especialmente en áreas del cuerpo donde normalmente no están presentes, puede provocar una infección. Las infecciones bacterianas pueden afectar la piel, los ojos, los pulmones y otras partes del cuerpo.

Por lo general, una infección bacteriana debe tratarse con antibióticos. Antes de recetar antibióticos, su médico determinará el tipo y la gravedad de la infección bacteriana. Es posible que se necesiten análisis de sangre o hisopados para identificar correctamente la bacteria en particular que causa la infección.

En muchos casos, su médico puede recetarle antibióticos de amplio espectro, que están diseñados para matar una variedad de bacterias. A menudo, un médico puede identificar las bacterias sospechadas en función de los síntomas clínicos, el historial médico y otros factores. Las infecciones bacterianas leves generalmente pueden tratarse con antibióticos orales. Sin embargo, las infecciones bacterianas graves pueden requerir una visita al hospital con terapia dirigida con antibióticos intravenosos (IV). Los antibióticos generalmente atacan la pared celular bacteriana u otras partes o funciones que las bacterias necesitan para sobrevivir.

Algunos ejemplos de fármacos antibióticos de uso frecuente incluyen:

  • Penicilinas
  • Cefalosporinas
  • Tetraciclinas
  • Aminoglucósidos
  • Fluoroquinolonas
  • Macrólidos

Infecciones virales

A diferencia de las bacterias, los virus no pueden multiplicarse fuera del organismo huésped (como el cuerpo). Solo pueden prosperar dentro de la célula huésped porque no tienen su propia maquinaria celular para reproducirse. Al invadir la célula huésped, los virus pueden multiplicarse rápidamente, lo que provoca una infección viral. Muchas infecciones virales pueden causar enfermedades graves y son potencialmente mortales. Algunas infecciones virales incluyen VIH, COVID-19, varicela y el resfrío común.

Las infecciones virales generalmente se resuelven por sí solas. Por lo general, se recomienda que las personas con infecciones virales beban mucho líquido y descansen. Sin embargo, una persona inmunodeprimida tiene menos capacidad para combatir infecciones y puede necesitar fármacos antivirales para ayudar a mantener su sistema inmunitario.

Los fármacos antivirales no están disponibles para venta libre y solo los puede recetar un proveedor de atención médica. Los fármacos antivirales pueden ayudar a acortar la duración de la infección. Por lo general, detienen el crecimiento y la multiplicación del virus.

Algunos ejemplos de fármacos antivirales incluyen:

  • Inhibidores de la proteasa
  • Inhibidores virales de ADN polimerasa
  • Inhibidores de la integrasa

Infecciones fúngicas

Al igual que las bacterias, los hongos pueden encontrarse naturalmente en el entorno y en la superficie del cuerpo humano. Las infecciones fúngicas generalmente ocurren cuando el sistema inmunitario del cuerpo y las defensas naturales están desbordados. Las infecciones fúngicas son más frecuentes en pacientes con sistemas inmunitarios comprometidos.

Las infecciones fúngicas pueden ser muy difíciles de tratar y, por lo general, persisten durante mucho tiempo. Algunos ejemplos de infecciones fúngicas frecuentes incluyen pie de atleta, tiña, infecciones por levaduras e infecciones fúngicas de los senos paranasales. Algunas infecciones fúngicas pueden ser muy graves, como la meningitis. Es posible realizar hisopados de cultivo para identificar adecuadamente las especies fúngicas que causan la infección.

Existen varios tipos de medicamentos antifúngicos disponibles. Los antifúngicos pueden actuar de diversas maneras, como atacar la pared celular o la membrana celular fúngica. Sin una pared celular o membrana celular en funcionamiento, la célula fúngica pierde su contenido y muere.

Los fármacos antifúngicos incluyen:

  • Alilaminas
  • Azoles
  • Equinocandinas
  • Polienos

Infecciones parasitarias

Los parásitos son microorganismos que dependen de un organismo huésped para sobrevivir. A diferencia de las bacterias y los virus, algunos parásitos pueden ser lo suficientemente grandes como para ser vistos sin microscopio. Aunque las infecciones parasitarias se asocian habitualmente con las regiones tropicales y subtropicales, también pueden ocurrir en América del Norte. La malaria es una infección parasitaria habitual transmitida por la picadura de un mosquito. Provocó alrededor de 627,000 muertes en todo el mundo en 2020. Algunos ejemplos de otras infecciones parasitarias incluyen giardiasis, toxoplasmosis, infección por gusanos intestinales y disentería amebiana.

El tratamiento de las infecciones parasitarias depende del tipo de parásito que causa la infección. La cloroquina o la quinina pueden usarse para tratar la malaria, según la gravedad de la enfermedad y el área geográfica donde se contrajo la infección. El metronidazol es un antibiótico que puede usarse para el tratamiento de infecciones parasitarias, como tricomoniasis y amebiasis. El mebendazol es un agente antiparasitario que se usa con frecuencia para el tratamiento de infecciones por gusanos parasitarios.

Conclusiones

Los signos y los síntomas de diferentes infecciones pueden superponerse y parecer similares. Algunos de los signos frecuentes de infección incluyen fiebre, escalofríos, dolores musculares y fatiga. Por lo tanto, es importante comunicarse con un médico o proveedor de atención médica para una evaluación y un diagnóstico adecuados. El reconocimiento y la identificación tempranos de la causa pueden ayudar a prevenir complicaciones. Algunas medidas preventivas que pueden ayudar a reducir la incidencia de infecciones incluyen lavarse las manos de manera minuciosa, manipular adecuadamente los alimentos, mantenerse al día con las vacunas, evitar el contacto cercano con los enfermos y evitar compartir artículos personales.

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